La bodega - cueva

Bodega - cueva y lagar en Cubillas de Cerrato (Palencia - España)

Chozo de barro en Ceínos de Campos (Valladolid-España)

Palomar en Villelga (Palencia-España)

Villa modernista en Luarca (Asturias-España)

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Ferragudo (Algarve-Portugal)

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Arquitectura tradicional berciana (Ponferrada - España)

Sanlucar (Cádiz-España)

Hervás (Cáceres-España)

Valencia (España)

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Guimaraes (Portugal)

Apulia (Portugal)

Vila de Cha (Portugal)

           Pocos son los pueblos de Castilla y León o de Castilla-La Mancha que no tengan en sus arrabales o próximos a su casco urbano, el correspondiente barrio de bodegas-cueva, pues estas son un aditamento más de la arquitectura tradicional y funcional de estas dos regiones. La bodega era un elemento más del hogar rural, y el ir y venir, casi diario, a la bodega era todo un rito que todo vecino, fuese de la condición social que fuese, ejercía con suma complacencia, mediante el cual se disfrutaba uno de los pocos dones agradables, que con parquedad y no sin esfuerzo daban estas ásperas tierras: pues el vino, estaba tasado y catalogado desde tiempos históricos como “alimentos”, que no como bebida “espiritosa”.

           El cultivo de los viñedos (majuelos) y la crianza de sus "caldos", fue una de las producciones agrícolas primarias mas extendida y pregonada de estas dos regiones. Desde finales del siglo XVI en adelante, el viñedo alcanzó uno de los primeros puestos en la producción agrícola tradicional. Sus vinos gozaron de gran fama, hasta que a principios del siglo XX, la plaga de la filoxera y posteriormente la del mildiu, acabaron con las mejores cepas, provocando la perdida de su rentabilidad y el consiguiente desinterés por este tipo de cultivo. A ello también se unió la falta de mano de obra que atendiese a este tipo de explotaciones, debido a la fuerte emigración, lo que dio al traste con una de las más tradicionales formas de vida.                              

           Las bodegas y lagares, ya que juntos convivían, puede llegar a confundírselas con las viviendas rupestres, sobre todo en su aspecto externo, pero interiormente, son dos estructuras totalmente distintas. Así como la vivienda rupestre, al excavarse se desarrolla en plano totalmente horizontal, la bodega-cueva penetra casi

perpendicularmente en la tierra, busca una pendiente pronunciada que la interne en lo más profundo de ella, donde apenas llegue la luz y donde la temperatura y la humedad sea la conveniente para la crianza de los vinos. Lo dice el dicho popular: el vino, como los muertos requiere: oscuridad, paz y silencio. Algunas bodegas, tienen una antesala o zaguán, de fábrica o también excavada, que acoge a un pequeño espacio destinado a merendero y desde la cual parte una escalera bastante pronunciada hacia el interior de la bodega-cueva; donde en recogidas y oscuras salas, reposan y se "crían" los "caldos" hoy raramente autóctonos y si en cambio normalmente foráneos, contenidos en pequeñas barricas de roble, que hacen las delicias de quienes les prueban y que enorgullecen - aun más - al generoso anfitrión que nos los da a probar. Cuando uno tiene el placer de conocer a un vecino de estas comarcas, lo primero que hará este, será presentarte a su familia y lo segundo llevarte a la bodega; una manera como otra cualquiera de darte la bienvenida a su casa, y que mejor forma de entrar en ella puede haber, que hacerlo por la puerta de la bodega.

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