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“A pie de foto”
UN CAFÉ SIN HUMO
Dice Maruja Torres que “la vida es como el café o las castañas en otoño. Siempre huele mejor de lo que sabe”. Puede que tenga razón, pero a los cafeteros como a los fumadores no es el olor lo que nos anima a tomar café o a fumarnos un cigarro, y eso que está demostrado y publicitado que las dos cosas consumidas en exceso acortan la vida.
Por mucho tiempo las dos actividades (fumar y tomar café) fueron relacionadas, a la cuales se unió una tercera, el beber, porque dicen que no hay dos sin tres. Llegando a tener hasta nombre propio: un completo (café, copa y puro). Algunos, ese completo lo cerraban con una cuarta actividad, la del juego, y al café, copa, puro, se unió el mus. Y sin más, la tarde hecha.
Hoy a comienzos de este tercer milenio, ninguna de estas actividades ya está bien vista y alguna hasta prohibida, por lo que se nos amenaza con una vida futura bastante insípida. Pues sepan ustedes que dicen las viejas consejas, que “quien ni fuma, ni j…uega, ni bebe vino.., el diablo se le lleva por otro camino”
LA ROPA SUCIA
La estampa es de ayer mismo. No es medieval por el balde de plástico, y no representa a una lavandera de un Nacimiento porque la bata de güatiné pone modernidad a la imagen. Y es que hasta hace poco la ropa sucia se lavaba fuera de casa, en el arroyo más próximo, y se tendía a blanquear y orear al sol. Y como los tiempos no cambian, que lo único que hacen es dar vueltas, pues ete aquí, que a pesar de que casi todo el mundo (desarrollado) tiene lavadora, secadora, centrifugadora, hemos vuelto a sacar a lavar la ropa sucia fuera de casa.
«¿Y esto quién se lo dijo?, pues me lo dijo mi vecina del cuarto que lava mas blanco, aunque todos sabemos que es una marrana, pero claro si te dan 1000 € por decirlo, pues vas y lo dices, menuda es esa. Esa sería capaz…»
Apago la tele, meto la ropa en la lavadora, la pongo en marcha y me siento delante de su ciego ojo de buey, contemplando como una camisa abraza tiernamente a un calzoncillo mientras se dejan mecer por olas de espuma del detergente. ¿Quién necesita televisión, habiendo un arroyo cerca o lavadoras para lavar la ropa sucia...? pues seguramente algún retrasado.
HACER FUEGO
No se me pongan trágicos, esta no es una foto de impacto. El joven que vuela sobre las llamas no pretende autoinmolarse a lo bonzo, ni mucho menos. Tampoco es una barbacoa gigante que aspire a un premio Guinnes, la Hoguera de las Vanidades de Savonarola, o Galicia en llamas, no. Es una hoguera ritual de la Noche de San Juan. Toda una tradición arcana con la que en muchas culturas se recibe y celebra la llegada del verano, esa estación del año donde todo o casi todo fructifica o madura, hasta casi chamuscarse... y sin casi.
Los humanos somos los únicos seres sobre la faz de este planeta, que por ahora hemos sido capaces de hacer fuego, y más o menos domesticarlo. Sin ese conocimiento, posiblemente, no hubiésemos sobrevivido como especie, y ni mucho menos hubiésemos llegado hasta donde hemos llegado, aunque no tengamos muy claro a donde vamos.
Pero no seamos ingenuos, ¿quienes de nosotros sabríamos hoy hacer un fuego si no nos lo dieran ya casi hecho?. Nuestros fuegos son prefabricados, nada que ver con aquello de frotar dos palos o sacar chispas con el eslabón. Y es que no es lo mismo «hacer» fuego, que prender fuego, como tampoco es lo mismo ver el fuego, que saltarlo.
BENITO, EL PERRO MALDITO
Me dijeron en el pueblo que Benito era un perro maldito, y yo no me lo creí hasta que lo vi con mis propios ojos, y lo pude recoger con mi cámara. Así como le ven, este pequeño y ruin cusquejo era hijo de una perra Pomerania que llegó al pueblo haciendo compañía a una novia eslava que se había echado el alcalde, muy viajero él; y a la cual dejó preñada a la semana de llegar (a la pomerania), un mastín leones manso, vago y poderoso.
Benito fue el único vástago de aquel alumbramiento, y aunque en un principio se pensó que saldría en tamaño y dotes al padre, no fue así, quedándose canijo y paticorto. Aquello Benito lo llevó muy mal, pues todos los vecinos perrunos del lugar hacían mofa y escarnio de él, por lo que un día ya harto de tanta humillación y acoso, se coló en la iglesia en un descuido de la sacristána y plantándose delante del altar de San Antón, y con toda la fe perruna de la que fue capaz le pidió al santo abad patrón de los animales, que le convirtiera en el animal más cruel y feroz de los que existieran sobre la faz de la tierra...
San Antón que no sabe negar nada a sus protegidos, hizo realidad los deseos de Benito, y aquí tienen a Benito “el perro maldito” que en cuanto se le asusta o se siente acosado... se convierte en humano.
VAMOS COMO LOCOS
No lo digo yo, lo dicen las estadísticas y la cartilla de los puntos. La carretera se ha convertido en una de las primeras causas de muerte por accidente en muchos de los países de este apresurado primer mundo. Todos los fines de semana, puentes y fiestas de guardar caemos como pajarillos en autovía nueva. La muerte - esa eterna enemiga - se agazapa buscando descuidados, o aliándose a los inconscientes del acelerador.
A estas tragedias viarias las denominamos genéricamente como “accidentes”, cuando mucho de ellos no lo son, pues un accidente es un “suceso eventual o acción del que involuntariamente resulta daño para las personas o las cosas”. Todos sabemos que en muchos de estos percances la involuntariedad es la última excusa de su origen, pues muchas veces se encuentra en el retorcido laberinto de la insensatez humana, en la falta de sentido común, y hasta en la ausencia de respeto al prójimo, sea este humano o semoviente, como el pardillo de la foto.
De todos modos la pregunta que ya nadie nos podrá responder, es la de ¿cual de los dos iba como un loco?.
EL OMBLIGO DE VENUS
Algunas veces los científicos se olvidan de sus razonamientos sistemáticos y se dejan llevar por la imaginación, poniendo a las cosas nombres bonitos y hasta sugerentes. Este es el caso de esta menuda y humilde plantuela que responde al nombre de “ombligo de venus”, bello ejemplar botánico de hojas carnosas de tacto suave y encerado, que gusta de crecer en grietas húmedas de las rocas con escaso sustrato, por lo que también se la identifica científicamente como umbilicus rupestris o más familiarmente como oreja de monje.
De estos dos nombres comunes con los que se la identifica (ombligo de Venus u oreja de monje), yo personalmente me quedo con el primero. Me parece más acertado, más carnal y hasta si quieren, más sensual. Pero tranquilos… que ya se que estoy hablando de una planta, y además estoy seguro que el nombre se lo puso un monje que las veía muy a menudo por las tapias de su monasterio, identificándolas más con esa acogedora parte femenina que con sus pabellones auditivos. Además, como casi todas las plantas contiene principios medicinales, pues con ella se elabora una pomada que es muy buena para las hemorroides, no os decía yo que era un poco sensual…
GOLONDRINAS
Lo decía el poeta, todos los años vuelven. Regresan a sus “acosados” nidos de barro y baba. Invaden los pueblos con sus revoloteos, esparajismos, trinos y cabriolas aéreas. Hay quien dice que devuelven la vida a los lugares asolados, otros menos optimistas, aseguran que la encarecen, alteran, piden mucho, y dejan poco.
Las “golondrinas”, esos emigrantes cíclicos que regresan todos los años a ocupar temporalmente el “nido” que allí dejaron sus antepasados, “revuelven” con su hiperactividad urbana, la conservadora y monótona vida de los lugares donde mantienen el “nido”, si este no ha sido derribado. Buscan entre los sombríos aleros y los límpidos cielos, algo que en las tierras donde residen habitualmente hace tiempo que perdieron: sosiego y vida tranquila. Se alimentan de pipas de girasol, renuevan su plumaje con camisetas y bermudas multicolores, calzan chanclas de dedo, y algunas hay, que vuelven con las alas rotas planteándose la posibilidad de terminar sus días, al cobijo de sus antiguos nidos.
Digan lo que digan, son la alegría del pueblo. Parlotean, presumen, riñen y se quieren. En el fondo eso es la vida, pues a la muerte siempre la gustó el silencio.
¿...SOLO PARA EL VERANO?
¿Quién dijo que las bicicletas son solo para el verano?. pues ya ven ustedes que no es así. Las biclicletas son para cualquier tiempo, y más ahora que las vemos por todo lugar, hasta por donde no debían de circular, las zonas peatonales; como si en su insensato transitar intentaran recordarnos que cuando fueron inventadas, allá por el siglo XIX, se las denominó maquinas andantes.
Este velocípedo, es uno de los vehículos de desplazamiento más populares que existe, lo mismo los veremos en países desarrollados como en sociedades del tercer mundo. China - por ejemplo - es la nación que mayor número de bicicletas tiene por habitante (más de mil millones), allí todavía sigue siendo el medio de transporte prioritario.
Por el contrario en el primer mundo, la bicicleta solo se utiliza como vehículo de ocio, ya sea para desplazamientos cortos en sociedades con una alta concienciación ecológica, o como maquina de tortura clavada a la tarima de un gimnasio, convertidas en bicicletas inválidas que no te llevan a ninguna parte. Triste final para un gran invento. (A la memoria y mejor recuerdo de Fernando Fernán Gómez, recientemente fallecido)
BEBEDEROS
A excepción de algunos establecimientos, raros y por ello escasamente baratos, en la gran mayoría de los bares y cafeterías de este país el servicio hostelero es cada vez más precario, y los productos que en ellos se “sirven” lo son aún más. Es muy triste ver como en esta tierra con una arraigada tradición de figones, ventas y mesones, hoy ya no se pueda tomar un café que sepa a café o una tortilla de patata que esté hecha como diosmanda.
Como verán no hablo de alta cocina ni del buen yantar, que ese es otro tema, hablo de la bebida y la comida del menudeo, la de parada y fonda, la del bar de al lado, la del área de servicio, etc..
¿Pero tan difícil es hacer un buen café o una tortilla “española” decente?. Pues parece ser que si, que es difícil, que lo fácil es el descorche y beber a morro, como los borregos de la foto. Hoy una gran mayoría de los pequeños establecimientos hosteleros - que por cierto abundan como liendres en cabeza de piojoso - no pasan de ser simples “bebederos y comederos”, apartadizos donde con mala leche y peor café te echan de comer y de beber... y si quieres, que esto es lo que hay, pero paga.
Blog de
Gonzalo Alcalde
LA SOMBRA DE LA HISTORIA
Decían los viejos relojeros, que hasta un reloj averiado acertaba la hora dos veces al día. La señora de la imagen no necesita reloj para medir el tiempo, pues es este, el tiempo de la historia el que proyecta incondicionalmente su sombra sobre ella.
Toda una filosofía de vida esta, la de saberse acomodar a la “sombra de la historia” que a cada uno nos toque vivir. Pero no todos tenemos delante de casa una columna y capitel romanos que nos den sombra, y que nos recuerden que el tiempo y las obras del hombre son relativas y cambiantes. Tampoco el maestro cantero que hace dos mil años las labró, pensó que estas obras de arte terminarían prestando un servicio tan prosaico. Pero aquí están, ejerciendo de pie derecho para voladizo, de reloj de sol y de sombrilla.
La sombra de la historia nos ampara a todos, y está claro que a unos más que a otros. A unos, por sus actos les recordará y hasta juzgará, a otros solo nos habrá prestado su sombra...
DE CUERNOS... Y PELOTAS
- Hola, buenas. ¿le gustan a usted los toros?...
- Si señor, mucho.
- Mira, tiene usted la misma afición que las vacas
- ¡Oiga, sin faltar!.
- Por favor señor, no era mi intención. A mi me gusta el fútbol y en cambio no me importa que me llamen “tocapelotas”.
- ¿Es una insinuación?.
- No señor, solo que viendo lo bien “armado” que está ese de ahí enfrente, pensaba yo, que donde esté una buena “corrida” que se quite el fútbol...
- ¡Hombre claro!... y los toros
- No si en esto de los cuernos y las pelotas los españoles coincidimos siempre... ¿verdad usted?.
- ¡Claro!
- Yo diría que es más bien un poco oscuro... ¿no?
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G.ALCALDE
Textos y Fotos
VIVIENDO EN PRECARIO
- Que dice el buitre, que no nos renueva la hipoteca.
- ¡Pero que me dices! ¿y ahora que hacemos?, si tenemos la casa en el aire y mira en que estado, y además yo gestante de dos cigüeños
- Pues nada, que no hay nada que hacer, que con el tema de la crisis financiera y la perdida de liquidez, que o pagamos o nos tiran el nido.
- Si ya te dije yo que no teníamos que haber venido. Que no se nos había perdía nada aquí. Con lo bien que estábamos en África en medio de la sabana, comiendo sapos y culebras, y viviendo gratis. Bien que te engañó tu primo, cuando te dijo que esto era el paraíso. ¿Un paraíso?, ¡una mierda!. ¿Has preguntado a la lechuza, que podemos hacer?...
- Si, y me ha dicho que “ajo y agua”.
- Pues nada, a cascar el ajo que es lo nuestro, y que se joda el buitre... y a finales del verano nos vamos, y aquí se queda él y esta mierda de nido.
53
Algunos nacimos el año 53 del siglo veinte, año arriba, año abajo. Fue la añada en la que desapareció la cartilla del racionamiento, es decir cuando se dio por terminada oficialmente la secular hambruna de posguerras, que desde tiempos históricos excitó los jugos gástricos de este país. La leche en polvo, las hostias y el pan bendito nos sacaron adelante. En aquella España de “al derechas” casi todo era pecado, estaba prohibido o mal visto. Luego vinieron los 25 años de paz, el desarrollismo y el destape, y al quedarse corita la dictadura se acatarró y se murió. R.I.P.
Tímidos pero ilusionados entramos en la España “del revés”, donde todo lo que antes era pecado dejó de serlo, prometiéndonos una sociedad del bienestar, ser todos guapos, rubios, ricos y felices. Tener crédito ilimitado, segunda vivienda, trabajo indefinido y un jamón... mientras sumergidos en la modernidad clamábamos ¡viva el liberalismo económico y la madre que lo parió!. Pero ya ven ustedes, se nos ha ido a tomar por el culo la bicicleta, y aquí estamos otra vez, en “un” vuelta a empezar.
Golfos prestamistas y usureros, políticos bribones, y gentuza sin escrúpulos han hecho su agosto, a cuenta de una Europa de gaznápiros que embobados y deslumbrados por una gran mentira, “el euro” han hipotecado el futuro de toda una generación, la del 53, la de derechas y del revés.